El alcohol y el tabaco dañan la salud cardiovascular a temprana edad.

Un estudio que siguió a más de mil escolares durante cuatro años arrojó que las arterias de los jóvenes que se emborrachan y que, además, fuman se rigidizan.

Solo por ser jóvenes, los adolescentes no están libres de los daños que produce el alcohol y el tabaquismo sobre la salud cardiovascular. Así lo indica un estudio que se publicó ayer en el European Heart Journal, la revista médica de la Sociedad Europea de Cardiología.

La investigación arrojó que las arterias de los adolescentes que fuman y beben alcohol en exceso, incluso ocasionalmente, ya comienzan a ponerse rígidas en esa etapa de la vida.

El problema no es menor. La rigidez arterial indica daño a los vasos sanguíneos, uno de los principales factores de riesgo para ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Los hallazgos de este nuevo estudio, que analizó datos de 1.266 adolescentes británicos monitoreados entre 2004 y 2008, indicaron que las lesiones en sus vasos sanguíneos empezaron a aparecer a los 17 años, después de haber experimentado borracheras (consumo de más de diez bebidas en una noche) o haber fumado durante los cinco años anteriores.

En el caso de quienes combinaban ambos hábitos, el daño resultó ser mayor, indicaron los investigadores.

“Encontramos que, en este gran grupo, beber y fumar en la adolescencia, incluso a niveles más bajos en comparación con los reportados en estudios de adultos, se asocia con la rigidez arterial y la progresión de la arteriosclerosis”, dijo John Deanfield, cardiólogo del Instituto de Ciencias Cardiovasculares de la U. de Birmingham, en Reino Unido, e investigador que lideró el estudio.

La arteriosclerosis es una afección que se caracteriza por el depósito de sustancias grasas en el interior de las arterias.

“El tabaco hace que los glóbulos rojos se llenen de C02. Eso genera daño en una capa media que está debajo del endotelio, que son las células que recubren las arterias. Eso las va tapando y obstruyendo”, explica Sergio Valenzuela, cirujano vascular de la Clínica Santa María, quien aclara que los mecanismos del alcohol aún están en estudio, aunque la asociación entre su consumo y el daño arterial está ampliamente demostrado en trabajos anteriores.

“Los efectos del tabaco y el alcohol no necesariamente se manifiestan con un problema médico a temprana edad, pero sabemos que el daño es acumulativo y si alguien empieza a sufrir daños en la adolescencia está adelantando los problemas cardiovasculares”, añade el médico. De hecho, es una situación que el doctor Jaime González, cardiólogo del Hospital Clínico Universidad de Chile, dice ver con recurrencia.

“Estamos viendo enfermos del corazón de 30 años e incluso menos, algo que no se veía antes. Y eso es, sin lugar a dudas, atribuible al consumo de alcohol y a la obesidad”, dice González.

“Los jóvenes se están enfermando de patologías de viejos gracias a la toxicidad del alcohol”, opina.

Según datos de Senda, el 64% de los escolares chilenos que consume alcohol admite beber más de cinco tragos en una sola ocasión. También preocupa el consumo de tabaco en adolescentes mujeres, concuerdan los médicos. De acuerdo con la más reciente Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes, realizada en 2016 por el Ministerio de Salud, ellas presentan los mayores índices y la menor intención de cambiar su hábito.

Sin embargo, el estudio de la U. de Birmingham arrojó que si los jóvenes dejaban de fumar y beber durante la adolescencia, sus arterias volvían a la normalidad, lo que sugiere que dejar estos hábitos a tiempo es una oportunidad para preservar la salud arterial.

 

Fuente El Mercurio