PRUEBAS FINALES: QUÉ HACER CON EL CANSANCIO ESCOLAR

Se acerca el final del año y con ello las últimas pruebas y el estrés de los que pueden repetir de curso. ¿Cómo apoyarlos?

¿Has notado que tus hijos se ven agotados de tanta tarea y estudio? ¿Han bajado sus notas? A medida que se acerca el fin del año escolar, y quedan las últimas pruebas y trabajos, para algunos -sobre todo quienes no han estudiado mucho durante el año- se vuelve estresante, pero ¿hasta cuándo y cuánto es normal?

A esta altura es normal cierto nivel de cansancio, siempre y cuando los menores puedan seguir funcionando y disfrutando de ir al colegio.
¿Qué pueden hacer los padres?

Lo primero, apoyarlos. “Comprender si están un poco más cansados, motivarlos para completar sus tareas y obtener satisfacción por las metas cumplidas. Cuidar sus hábitos de sueño, alimentación y espacio de ocio”, explica la especialista.
¿Qué hacer con quienes podrían repetir el año?

Ojalá ese riesgo se pueda prever, durante el primer semestre, para no llegar a fin de año con este estrés. Siempre estar en contacto y trabajando en conjunto con el colegio para evitar la repitencia o que sea la última instancia. Repetir de curso puede producir un impacto negativo en la autoestima de los niños y adolescentes y debe evitarse.

Al momento de evaluar es importante considerar que un estudiante bajo condiciones de estrés ve afectado su funcionamiento general y pueden aparecer síntomas como:

  • Disminución de rendimiento académico
  • Disminución de habilidades cognitivas
  • Disminución en sus habilidades de resolución de problemas
  • Baja motivación o fatiga crónica
  • Baja concentración-atención
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Dificultad en la interacción con pares y compañeros
  • Dificultad en la interacción y comunicación con profesores
  • Mayor ausentismo escolar o deseos de no asistir al colegio
  • Aumento de quejas somáticas (dolor de cabeza, dolor abdominal)
  • Conductas ansiosas (rascarse, morderse las uñas)
  • Síntomas de ansiedad o angustia
  • Síntomas depresivos, labilidad o tristeza
  • Problemas conductuales, irritabilidad o agresividad
  • Alteración en el patrón del sueño (insomnio, hipersomnia, somnolencia, pesadillas)
  • Alteración en la alimentación con aumento o reducción de consumo de alimentos

 

Fuente CLC